Autora: Ane Martínez Oficialdegi
Cuando hablamos de depresión, solemos pensar en tristeza, apatía o pérdida de interés. Sin embargo, cada vez existe más evidencia de que la depresión no es solo un trastorno del estado de ánimo, sino que también afecta de manera significativa al funcionamiento cognitivo y al cerebro (Rock, Roiser, Riedel & Blackwell, 2014; McIntyre et al., 2013).
Muchas personas con depresión refieren dificultades para concentrarse, sensación de “mente nublada”, problemas de memoria o lentitud mental. Lejos de ser una impresión subjetiva, la investigación ha demostrado que estos cambios son reales, medibles y clínicamente relevantes, y pueden persistir incluso cuando los síntomas emocionales mejoran (Semkovska et al., 2019; Bora, Harrison, Yücel & Pantelis, 2013).
En este artículo te explicamos, de forma clara y accesible, cómo la depresión impacta en la cognición y en el cerebro, y por qué es tan importante tenerlo en cuenta en el abordaje terapéutico actual.




