Autora: Ane Martínez Oficialdegi
Las redes sociales forman parte del día a día de la mayoría de los adolescentes. Están en sus rutinas, en sus amistades, en su forma de entretenerse y, muchas veces, también en su manera de compararse, buscar apoyo o dar sentido a lo que les pasa. Por eso, cuando hablamos de adolescencia hoy, hablar de salud mental sin hablar del entorno digital se queda corto.
En los últimos años, además, el debate se ha intensificado. No solo porque el uso sea muy alto, sino porque empieza a quedar más claro que el impacto de las redes no es uniforme: no afectan igual a todos los adolescentes, ni de la misma manera, ni por los mismos mecanismos. La pregunta importante ya no es solo cuánto tiempo pasan conectados, sino qué hacen allí, qué contenido consumen, cómo se sienten después y qué lugar ocupan las redes en su vida emocional.




