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Alternativas cuando los antidepresivos no funcionan

Autora: Maitane Expósito Corrales

La depresión mayor es tratable, pero hasta un 20–30% de los pacientes no mejora adecuadamente con dos o más antidepresivos distintos en dosis y duración adecuadas. Hablamos entonces de depresión resistente al tratamiento, definida como un episodio mayor diagnosticado por especialista que persiste pese a haber probado al menos dos fármacos diferentes e incluso psicoterapia. Estos casos suelen cursar con mayor deterioro funcional, aislamiento social y riesgo suicida aumentado, generando la necesidad de buscar otras alternativas seguras y basadas en evidencia

Estimulación magnética transcraneal (TMS)

La estimulación magnética transcraneal (EMT o TMS) es un método no invasivo que aplica breves pulsos magnéticos sobre zonas cerebrales relacionadas con el estado de ánimo. Se coloca una bobina electromagnética sobre el cuero cabelludo (sin anestesia ni ingreso hospitalario), y los campos magnéticos resultantes atraviesan el cráneo sin causar daño, estimulando regiones como la corteza prefrontal implicadas en la regulación emocional. La TMS suele emplearse cuando los tratamientos estándar (medicamentos o terapia) no han dado resultado.

Los ensayos clínicos y meta-análisis respaldan su eficacia en depresión resistente: entre un 40% y un 50% de los pacientes experimentan mejoría significativa, y alrededor de un 25-30% alcanzan remisión completa de los síntomas. Además, la EMT se tolera muy bien; los efectos secundarios más comunes son leves –molestias o golpeteo en el cuero cabelludo, cefalea pasajera o ligera fatiga– y no se han observado pérdidas de memoria ni alteraciones cognitivas relevantes. De hecho, la TMS puede ofrecer eficacia comparable a la terapia electroconvulsiva en algunos casos, con mucho menos riesgo de efectos adversos mentales.

En la práctica, el tratamiento con TMS es ambulatorio y requiere compromiso. Cada sesión dura solo unos minutos (el último protocolo de ráfagas theta puede completarse en 3–4 minutos), y se repite diariamente (por lo general 5 días a la semana) durante unas 4–6 semanas. Después de cada sesión, el paciente puede reanudar sus actividades normales. Al finalizar el ciclo inicial, es habitual recomendar continuar con los cuidados estándares (medicación y psicoterapia) para consolidar los avances. En la mayoría de los sistemas de salud se cubre la TMS para depresión resistente, siempre que se demuestre haber probado tratamientos previos sin éxito (p.ej. haber tomado varios antidepresivos).

Estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS)

La tDCS es otra técnica de neuromodulación no invasiva que utiliza corrientes eléctricas muy débiles (1–2 mA) aplicadas a través de electrodos sobre el cuero cabelludo. A diferencia de una terapia de choque, la tDCS no induce convulsiones: su objetivo es modular ligeramente la excitabilidad neuronal y facilitar la plasticidad cerebral sin “encender” ni “apagar” el cerebro. En depresión se suele ubicar un electrodo sobre la corteza prefrontal (área asociada a emociones, concentración y toma de decisiones) para intentar mejorar el ánimo.

Los estudios clínicos muestran que la tDCS puede reducir los síntomas depresivos, sobre todo cuando se combina con medicación u otros tratamientos. Por ejemplo, varios ensayos han registrado disminuciones significativas en la intensidad de la depresión tras aplicar tDCS diariamente (30 minutos) durante varias semanas en casa bajo supervisión médica. Ensayos recientes (p.ej. Alonzo et al. 2019, Pilloni et al. 2022) demostraron mejoras claras en pacientes con depresión moderada a grave utilizando protocolos domiciliarios supervisados. Sin embargo, la evidencia es todavía emergente: los metaanálisis indican efectos moderados y la importancia de optimizar los protocolos y la adherencia. En cualquier caso, la tDCS es bien tolerada; los efectos adversos son ligeros (cosquilleo bajo los electrodos, enrojecimiento de la piel, cefalea ocasional) y temporales.

En resumen, la tDCS no reemplaza el tratamiento convencional, sino que se considera un complemento. Normalmente se emplea como parte de un plan terapéutico integrado: primero se evalúa al paciente (historia clínica, hábitos, factores de riesgo) y luego se combina la tDCS con psicoterapia y, si es posible, medicación. Como en la TMS, los efectos se acumulan con las semanas de sesiones: los pacientes suelen manifestar mejoras graduales (más energía, menos rumiación) que pueden potenciar lo aprendido en terapia.

Integración con psicoterapia

La neuromodulación debe ir de la mano de la psicoterapia. Técnicas como la TMS o la tDCS actúan facilitando la plasticidad cerebral, pero es la terapia psicológica (p. ej. terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal u otras) la que aporta las estrategias para modificar pensamientos, emociones y hábitos contraproducentes. En la práctica clínica, profesionales de psiquiatría y psicología trabajan juntos: se ajusta la psicoterapia al caso particular del paciente y se utiliza la “ventana” que abre la estimulación para abordar temas clave (activación conductual, regulación emocional, etc.). La evidencia señala que esta combinación integral (neuromodulación + psicoterapia + medicación) suele dar mejores resultados que cada intervención por separado. Por ejemplo, tras completar un ciclo de TMS es aconsejable continuar con las sesiones de terapia habituales para mantener la mejoría.

Hábitos de vida saludables

Además de las terapias formales, ciertos hábitos de vida pueden apoyar el tratamiento de la depresión:

  • Ejercicio regular. Numerosos estudios han demostrado que la actividad física redunda en menor sintomatología depresiva. Una revisión Cochrane reciente concluye que el ejercicio (aeróbico o de fuerza, moderado) puede aliviar los síntomas de depresión en adultos de forma similar a la psicoterapia o los antidepresivos. Integrar actividad cotidiana (caminar, subir escaleras, practicar deporte) incrementa la energía y favorece el ánimo.
  • Dieta equilibrada. Comer sano es medicina para el cerebro. Dietas basadas en alimentos integrales –frutas, verduras, legumbres, cereales completos, frutos secos, pescado y aceites saludables– se asocian a mejor salud mental. Tres ensayos aleatorizados mostraron que una intervención sencilla de dieta mediterránea reducía de modo significativo los síntomas depresivos incluso en casos moderados-graves.
  • Sueño reparador. Dormir bien (8 horas diarias con horario regular) es clave. La privación de sueño aumenta la fatiga, irritabilidad y dificulta la concentración. No descansar lo suficiente puede empeorar el ánimo y agravar la depresión. Se recomienda establecer rutinas de sueño (horario fijo, ambiente oscuro y sin pantallas antes de dormir) para mejorar la recuperación nocturna.
  • Otras medidas. Evitar el consumo excesivo de alcohol, drogas o estimulantes (cafeína) ayuda a mantener el equilibrio emocional. Las actividades de relajación y reducción de estrés (meditación, yoga, técnicas de respiración) mejoran el bienestar general. También es importante mantener vínculos sociales cercanos (familia, amigos, grupos de apoyo), ya que el aislamiento intensifica los síntomas depresivos.

 

¿Te interesa aún más el tema?

Te invitamos a explorar las referencias citadas a lo largo de este texto, ya que son una valiosa fuente de conocimiento. Ahí hay mucha información interesante que te puede ayudar a entender todo mejor. Cada uno de estos artículos trae consigo ideas y perspectivas que seguro te van a hacer pensar. Así que, ¡no dudes en echarles un vistazo!

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    Brunoni, A. R., Moffa, A. H., Fregni, F., Palm, U., Padberg, F., Blumberger, D. M., … Loo, C. K. (2016). Transcranial direct current stimulation for acute major depressive episodes: Meta-analysis of individual patient data. British Journal of Psychiatry, 208(6), 522–531. https://doi.org/10.1192/bjp.bp.115.164715

    Carvalho, A. F., Miskowiak, K. K., Hyphantis, T. N., Kohler, C. A., Alves, G. S., Bortolato, B., … McIntyre, R. S. (2014). Cognitive dysfunction in depression – Pathophysiology and novel targets. CNS & Neurological Disorders – Drug Targets, 13(10), 1819–1835.

    Cuijpers, P., Quero, S., Noma, H., Ciharova, M., Miguel, C., Karyotaki, E., … Furukawa, T. A. (2021). Psychotherapies for depression: A network meta-analysis covering efficacy, acceptability and long-term outcomes. World Psychiatry, 20(2), 283–293. https://doi.org/10.1002/wps.20860

    Gaynes, B. N., Lux, L., Gartlehner, G., Asher, G., Forman-Hoffman, V., Green, J., … Lohr, K. N. (2014). Defining treatment-resistant depression. Depression and Anxiety, 31(6), 453–464. https://doi.org/10.1002/da.22215

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