Autora: Maitane Expósito Corrales
¿Notas más cansancio, apatía o falta de concentración cuando llega el buen tiempo?
Con la llegada de la primavera, los días se alargan, las temperaturas aumentan y el entorno se vuelve más luminoso y activo. Sin embargo, lejos de experimentar un aumento inmediato de energía, muchas personas refieren justo lo contrario: una sensación persistente de cansancio, apatía o dificultad para concentrarse.
Este fenómeno, conocido como astenia primaveral, es relativamente frecuente y responde a un proceso de adaptación del organismo a los cambios estacionales. No se trata de una enfermedad, sino de un estado transitorio que suele resolverse de forma espontánea.
La astenia primaveral aparece como consecuencia de un reajuste interno. El cuerpo humano está regulado por ritmos biológicos, especialmente el ritmo circadiano, que sincroniza funciones como el sueño, la energía o la secreción hormonal con los ciclos de luz y oscuridad.
Cuando llega la primavera, este equilibrio se ve alterado por varios factores que actúan de forma simultánea y que obligan al organismo a adaptarse en un corto periodo de tiempo.





