Noticias

Depresión y cerebro: cómo afecta a la memoria, la atención y el funcionamiento cognitivo

Autora: Ane Martínez Oficialdegi

Cuando hablamos de depresión, solemos pensar en tristeza, apatía o pérdida de interés. Sin embargo, cada vez existe más evidencia de que la depresión no es solo un trastorno del estado de ánimo, sino que también afecta de manera significativa al funcionamiento cognitivo y al cerebro (Rock, Roiser, Riedel & Blackwell, 2014; McIntyre et al., 2013).

Muchas personas con depresión refieren dificultades para concentrarse, sensación de “mente nublada”, problemas de memoria o lentitud mental. Lejos de ser una impresión subjetiva, la investigación ha demostrado que estos cambios son reales, medibles y clínicamente relevantes, y pueden persistir incluso cuando los síntomas emocionales mejoran (Semkovska et al., 2019; Bora, Harrison, Yücel & Pantelis, 2013).

En este artículo te explicamos, de forma clara y accesible, cómo la depresión impacta en la cognición y en el cerebro, y por qué es tan importante tenerlo en cuenta en el abordaje terapéutico actual.

¿Qué funciones cognitivas se ven afectadas en la depresión?

Los estudios científicos coinciden en que entre un 25% y un 70% de las personas adultas con depresión presentan algún grado de alteración cognitiva objetivable, incluso cuando los síntomas emocionales mejoran (Rock et al., 2014; Semkovska et al., 2019).

Las áreas más afectadas suelen ser:

 

Atención y concentración

Las personas con depresión tienen más dificultad para mantener la atención de forma sostenida, se distraen con facilidad y refieren fatiga mental. Esta dificultad explica por qué tareas como leer, seguir una conversación o mantener el foco en el trabajo resultan tan costosas (McIntyre et al., 2013).

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas —planificación, organización, toma de decisiones, flexibilidad cognitiva o control de impulsos— suelen estar especialmente comprometidas. Esto se traduce en problemas para organizar el día a día, iniciar tareas o adaptarse a los cambios (Snyder, 2013).

Memoria

La depresión se asocia a dificultades en la memoria episódica, especialmente para aprender y recordar información reciente. También puede verse afectada la memoria de trabajo, necesaria para manejar información de forma simultánea (Semkovska et al., 2019).

Velocidad de procesamiento

Es frecuente la sensación de pensamiento lento o enlentecimiento psicomotor. Este fenómeno, lejos de ser solo emocional, tiene una base neurocognitiva bien documentada (Rock et al., 2014).

Estas alteraciones tienen un impacto directo en el funcionamiento laboral, social y personal, y explican por qué muchas personas siguen sintiéndose limitadas incluso cuando el ánimo mejora.

¿Estos problemas cognitivos desaparecen al mejorar la depresión?

No siempre. La investigación actual distingue entre distintos patrones:

  • Déficits dependientes del estado, que mejoran cuando remite el episodio depresivo.
  • Déficits persistentes, que pueden mantenerse incluso en remisión, especialmente en atención y funciones ejecutivas.
  • Efecto acumulativo o “cicatriz cognitiva”, en personas con episodios prolongados o recurrentes.

Los estudios longitudinales muestran que cada episodio depresivo puede dejar una huella cognitiva, especialmente si la depresión se cronifica o se repite a lo largo del tiempo (Sheline et al., 1996; Bora et al., 2013).

Por eso, hoy se considera fundamental intervenir de forma temprana y prevenir recaídas, no solo para mejorar el estado de ánimo, sino también para proteger el cerebro.

¿Qué ocurre en el cerebro durante la depresión?

La depresión se asocia a cambios estructurales y funcionales en distintas redes cerebrales, especialmente aquellas implicadas en la regulación emocional y cognitiva.

Cambios estructurales

Los estudios de neuroimagen han encontrado:

  • Reducción de volumen del hipocampo, estructura clave para la memoria y la regulación del estrés, especialmente en depresiones prolongadas o recurrentes (Sheline et al., 1996; Schmaal et al., 2016).
  • Alteraciones en la corteza prefrontal (medial y dorsolateral), implicada en el control ejecutivo y la regulación emocional.
  • Cambios en regiones límbicas como la amígdala y la corteza cingulada anterior.

 

Estos cambios no implican una pérdida global de cerebro, sino alteraciones focales en circuitos concretos.

Cambios funcionales

A nivel funcional, la depresión se caracteriza por un desequilibrio entre emoción y control cognitivo:

  • Hiperactividad de la amígdala, que favorece la rumiación y la hipersensibilidad emocional.
  • Menor activación de regiones prefrontales, responsables de regular emociones y dirigir la atención.
  • Alteraciones en la red por defecto, asociadas a pensamientos autorreferenciales negativos.

 

En términos sencillos, el “cerebro emocional” domina sobre el “cerebro regulador”, dificultando la concentración, la toma de decisiones y el manejo de emociones negativas (Disner et al., 2011).

¿Existen diferencias entre hombres y mujeres?

Algunos estudios sugieren diferencias sutiles según el género. Las mujeres con depresión pueden mostrar mayor afectación en memoria visual y estructuras límbicas, mientras que en los hombres se han descrito alteraciones más marcadas en circuitos fronto-estriatales y psicomotores (Wang et al., 2020; Kong et al., 2013).

No obstante, ambos sexos comparten un patrón común: afectación de atención, memoria y funciones ejecutivas, especialmente cuando la depresión es persistente o recurrente.

Implicaciones clínicas: más allá del estado de ánimo

Estos hallazgos han cambiado la forma de entender la depresión. Hoy sabemos que:

  • La depresión debe abordarse también como un trastorno neurocognitivo.
  • Las dificultades cognitivas influyen en la adherencia al tratamiento, el rendimiento laboral y el riesgo de recaída.
  • Evaluar y tratar la cognición es clave para una recuperación funcional real, no solo sintomática.

 

 

Las guías clínicas actuales recomiendan combinar el tratamiento antidepresivo con intervenciones específicas dirigidas a la cognición, como rehabilitación cognitiva, entrenamiento en funciones ejecutivas o técnicas de neuromodulación, especialmente en pacientes con síntomas persistentes.

Conclusión

La depresión afecta al cerebro y a la cognición de forma profunda y medible. Las dificultades en memoria, atención y funciones ejecutivas no son debilidad ni falta de esfuerzo, sino la expresión de cambios neurobiológicos reales.

Comprender este impacto permite reducir el estigma, mejorar el abordaje terapéutico y ofrecer tratamientos más completos, centrados no solo en aliviar el malestar emocional, sino en recuperar la capacidad de pensar, decidir y funcionar en el día a día.

¿Te interesa aún más el tema?

Te invitamos a explorar las referencias citadas a lo largo de este texto, ya que son una valiosa fuente de conocimiento. Ahí hay mucha información interesante que te puede ayudar a entender todo mejor. Cada uno de estos artículos trae consigo ideas y perspectivas que seguro te van a hacer pensar. Así que, ¡no dudes en echarles un vistazo!

Bora, E., Harrison, B. J., Yücel, M., & Pantelis, C. (2013). Cognitive impairment in euthymic major depressive disorder: A meta-analysis. Psychological Medicine, 43(10), 2017–2026.

Disner, S. G., Beevers, C. G., Haigh, E. A., & Beck, A. T. (2011). Neural mechanisms of the cognitive model of depression. Nature Reviews Neuroscience, 12(8), 467–477.

McIntyre, R. S., et al. (2013). Cognitive deficits and functional outcomes in major depressive disorder. Journal of Clinical Psychiatry, 74(3), 276–285.

Rock, P. L., Roiser, J. P., Riedel, W. J., & Blackwell, A. D. (2014). Cognitive impairment in depression: A systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 44(10), 2029–2040.

Schmaal, L., et al. (2016). Subcortical brain alterations in major depressive disorder. Molecular Psychiatry, 21, 806–812.

Semkovska, M., et al. (2019). Cognitive function following a major depressive episode: A systematic review and meta-analysis. The Lancet Psychiatry, 6(10), 851–861.

Sheline, Y. I., Wang, P. W., Gado, M. H., Csernansky, J. G., & Vannier, M. W. (1996). Hippocampal atrophy in recurrent major depression. Proceedings of the National Academy of Sciences, 93(9), 3908–3913.

Wang, Y., et al. (2020). Sex differences in the cognitive function of first-diagnosed, drug-naïve depressed patients. Journal of Affective Disorders, 276, 551–559.