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Neuromodulación endógena: potenciando la salud mental con TMS, tDCS y hábitos saludables

Autora: Maitane Expósito Corrales

La neuromodulación endógena es la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso para modularse a sí mismo, liberando neurotransmisores y activando circuitos internos que ajustan su propio funcionamiento. En otras palabras, nuestro cerebro puede “autoestimularse” mediante procesos naturales (p. ej. durante el ejercicio físico o la práctica de técnicas cognitivas), facilitando la neuroplasticidad y la adaptación neuronal. Este mecanismo interno contrasta con la neuromodulación exógena, que proviene de estímulos externos como la estimulación magnética o eléctrica transcraneal (TMS, tDCS). El equipo de la Clínica MHS considera que ambos abordajes se complementan: mientras la TMS y la tDCS actúan directamente sobre el cerebro, también es clave “entrenar” y fortalecer los propios mecanismos cerebrales naturales a través del estilo de vida y la terapia.

Relevancia clínica de la neuromodulación endógena

Muchos trastornos mentales, como la depresión o la ansiedad, se asocian a deficiencias en la neuroplasticidad cerebral. Por ejemplo, un estudio reciente encontró que la plasticidad a largo plazo (LTP, un marcador de capacidad adaptativa neuronal) está disminuida en la depresión mayor, pero se restaura con ejercicio físico: tres semanas de actividad moderada normalizaron la plasticidad neural y al mismo tiempo mejoraron los síntomas depresivos. Esto demuestra que intervenciones conductuales simples pueden reactivar la capacidad interna de adaptación del cerebro. Asimismo, expertos como Andrew Huberman señalan que estrategias de estilo de vida (ejercicio regular, nutrición rica en ácidos grasos omega-3, buena calidad de sueño, etc.) son herramientas poderosas para apoyar la salud cerebral y reducir síntomas de trastornos mentales. En conjunto, la evidencia subraya que potenciar la neuromodulación endógena –por ejemplo, con ejercicio y terapias psicoeducativas– tiene un impacto clínico real en la recuperación de la salud mental.

Técnicas de neuromodulación no invasiva: TMS y tDCS

Además de los recursos internos del cerebro, en los últimos años han surgido técnicas externas muy efectivas para modular la actividad cerebral. La Estimulación Magnética Transcraneal (TMS/EMT) utiliza pulsos magnéticos para activar zonas específicas del cerebro asociadas al ánimo y otros procesos cognitivos. Durante una sesión de TMS, una bobina sobre el cuero cabelludo emite campos magnéticos que penetran en la corteza, estimulando neuronas sub-activas en trastornos como la depresión. Se cree que la TMS “enciende” regiones cerebrales cuya actividad está disminuida en la depresión, ayudando a aliviar los síntomas y mejorar el estado de ánimo. Por otro lado, la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa (tDCS) aplica una corriente eléctrica débil (a través de electrodos en el cuero cabelludo) para modular la excitabilidad neuronal. En la tDCS el ánodo aumenta la excitabilidad cortical y el cátodo la disminuye, favoreciendo la formación de nuevas conexiones sinápticas y la plasticidad cerebral. Ambas técnicas son indoloras y no invasivas, y pueden combinarse con otras terapias sin requerir preparación especial del paciente. Por ejemplo, guías europeas recomiendan la tDCS anódica en el lóbulo frontal izquierdo para depresión moderada (evidencia “nivel B” de eficacia), y la TMS repetitiva de alta frecuencia en la misma región tiene nivel A de eficacia en depresión según estudios recientes. En la práctica clínica, estos métodos amplían las opciones de tratamiento, especialmente en casos resistentes a fármacos o crónicos.

Integrando neuromodulación endógena y exógena en Clínica MHS

En la Clínica MHS combinamos lo mejor de ambos mundos. Nuestro equipo aplica protocolos avanzados de TMS y tDCS adaptados a cada paciente –por ejemplo, focalizando la estimulación en el área prefrontal dorsolateral izquierda para tratar la depresión–, siempre basados en la evidencia científica. Pero también enfatizamos un abordaje holístico: consideramos que los efectos beneficiosos de estas técnicas externas se potencian cuando el paciente simultáneamente fortalece sus propios recursos internos. Por ello, en MHS acompañamos la neuromodulación no invasiva con intervenciones conductuales, cognitivas y de estilo de vida. El tratamiento puede incluir terapia cognitivo-conductual (que enseña a manejar el estrés y los pensamientos negativos), psicoeducación (para entender la enfermedad y los hábitos saludables), y recomendaciones personalizadas de ejercicio, sueño y nutrición. Estudios científicos respaldan este enfoque integrado: por ejemplo, la terapia cognitiva centrada en resolver problemas cotidianos no solo redujo la depresión en pacientes, sino que también produjo cambios adaptativos en su actividad neuronal. Así, en MHS entendemos que la tecnología (TMS/tDCS) refuerza el cerebro desde fuera, mientras que la terapia y el auto-cuidado refuerzan el cerebro desde dentro.

Estrategias conductuales y de estilo de vida para fortalecer la neuromodulación interna

La buena noticia es que cada paciente puede contribuir directamente a su propia neuromodulación endógena mediante prácticas diarias. Entre las más efectivas están:

 

  • Ejercicio físico regular: el deporte aeróbico o combinaciones de fuerza y coordinación incrementan la liberación de endorfinas y otras sustancias moduladoras. Como mostró Brüchle et al. (2021), un programa de ejercicio de tres semanas mejoró significativamente la plasticidad cerebral en pacientes con depresión. Esto refuerza circuitos neuronales relacionados con la motivación y el ánimo.
  • Terapia cognitivo-conductual y psicoeducación: aprender habilidades para afrontar problemas, identificar pensamientos negativos y desarrollar hábitos saludables modifica patrones de actividad cerebral. Estudios indican que la terapia cognitiva adecuada a cada paciente induce adaptaciones funcionales en los circuitos cerebrales, mejorando la eficiencia cognitiva y reduciendo el esfuerzo mental requerido.
  • Descanso y sueño reparador: dormir bien es fundamental para la regulación neuroquímica y la consolidación de conexiones sinápticas. Un sueño insuficiente o de mala calidad dificulta la plasticidad y empeora el estado de ánimo. Mantener rutinas regulares y técnicas de higiene del sueño ayuda a optimizar la neuromodulación natural.
  • Nutrición equilibrada: una dieta rica en nutrientes esenciales, como ácidos grasos omega-3 (EPA, DHA) y vitaminas del grupo B, sustenta la salud neuronal. Se ha observado que la suplementación con omega-3 puede mejorar síntomas depresivos y potenciar los efectos de otros tratamientos. Comer bien también regula neurotransmisores clave (serotonina, dopamina) involucrados en la modulación cerebral.
  • Mindfulness, meditación y técnicas de relajación: prácticas como la meditación consciente o el entrenamiento en respiración profunda reducen la actividad del sistema de estrés y promueven cambios estructurales cerebrales (mayor grosor cortical en áreas reguladoras) según investigaciones neurocientíficas. Estas herramientas enseñan al cerebro a “automodularse” en tiempo real, reduciendo la ansiedad y mejorando la atención.
  • Neurofeedback y entrenamiento mental: aunque más avanzadas, estas técnicas permiten al paciente observar en un monitor su propia actividad cerebral (por ejemplo con EEG) y aprender a regularla conscientemente. Un estudio demostró que con una sesión de neurofeedback basada en fMRI, pacientes recuperados de depresión pudieron reforzar la conectividad entre regiones cerebrales asociadas al control emocional y aumentaron su autoestima.

Cada una de estas intervenciones fortalece los mecanismos de neuromodulación endógena descritos anteriormente. Al combinarlas con los tratamientos de TMS y tDCS, la Clínica MHS ofrece un modelo integral de salud mental: se ataca el problema desde fuera (estimulación directa) y desde dentro (automejora y neuroentrenamiento), siempre respetuoso con el paciente y adaptado a sus necesidades. Este enfoque colaborativo y empático busca que el paciente se sienta protagonista de su recuperación, entendiendo que su cerebro tiene la capacidad intrínseca de sanar y adaptarse mejor cuando le damos las herramientas adecuadas.

¿Te interesa aún más el tema?

Te invitamos a explorar las referencias citadas a lo largo de este texto, ya que son una valiosa fuente de conocimiento. Ahí hay mucha información interesante que te puede ayudar a entender todo mejor. Cada uno de estos artículos trae consigo ideas y perspectivas que seguro te van a hacer pensar. Así que, ¡no dudes en echarles un vistazo!

  • Brüchle, W. et al. (2021). Physical Activity Reduces Clinical Symptoms and Restores Neuroplasticity in Major Depression. Frontiers in Psychiatry 12:660642
  • Lefaucheur, J.-P. et al. (2017). Evidence-based guidelines on the therapeutic use of transcranial direct current stimulation (tDCS). Clinical Neurophysiology, 128(1):56-92.
  • Lefaucheur, J.-P. et al. (2020). Evidence-based guidelines on the therapeutic use of repetitive transcranial magnetic stimulation (rTMS): an update (2014–2018). Clinical Neurophysiology, 131(2):474-528.