Autora: Ane Martínez Oficialdegi
Con la llegada del Año Nuevo, muchas personas sienten el impulso de hacer cambios: cuidarse más, organizarse mejor, reducir el estrés o “empezar de cero”. Sin embargo, no todos los propósitos tienen el mismo impacto en nuestro bienestar psicológico. La ciencia es clara: no es tener muchos propósitos lo que protege la salud mental, sino que estos sean realistas, flexibles y alineados con nuestros valores (Oscarsson et al., 2020; Sheldon & Elliot, 1999).
Lejos de ser un ritual superficial, formular objetivos puede convertirse en una herramienta poderosa de autocuidado… o, si se hace desde la autoexigencia y el perfeccionismo, en una fuente añadida de malestar. En este artículo te explicamos cómo plantear propósitos de Año Nuevo que realmente sumen bienestar, y por qué la forma de hacerlo es tan importante como el contenido del objetivo.




